¿Existen enfermedades secundarias a bioimplantes?

Inicialmente se pensó que todos implantes eran seguros e inertes, y su uso ha sido extendido y normalizado en muchos países (tanto desarrollados como en vías de desarrollo). La sociedad ha visto con normalidad como la cirugía estética se ha acercado al público en general, con una gran variedad de tratamientos que (excepto en casos concretos)

mejoran la percepción que tienen los pacientes de sí mismos. Para ello se usan los bioimplantes, materiales biosintéticos válidos y muy seguros para realizar este tipo de intervenciones. No obstante, y más allá de los riesgos intrínsecos a cualquier procedimiento quirúrgico, existen otros riesgos secundarios al uso de estos bioimplantes, dando lo que conocemos como enfermedad secundaria a bioimplantes.

Prácticamente todos los implantes de relleno conocidos, exceptuando la grasa autóloga, pueden provocan reacciones adversas. Silicona, poliacrilamida, polialquilimida, ácido poli láctico, ácido hialurónico, tanto de origen animal como el obtenido por bioingeniería, metacrilato (PMMA), hidroxiapatita cálcica, colágena, así como sus combinaciones, etcétera, se han descrito como materiales relacionados con enfermedades secundarias a bioimplantes.

Para definir una dolencia como enfermedad secundaria al uso de bioimplantes debe existir un período de tiempo (latencia) en el cual se desarrolle la respuesta inflamatoria aguda (pocos días) o crónica (meses); y se hayan descartado otras enfermedades que puedan presentar síntomas similares, muchas de ellas enfermedades autoinmunes como el lupus o el síndrome antifosfolípido. Es en este punto donde un experto en enfermedades autoinmunes debería hacer una evaluación general de los síntomas que han aparecido tras haber puesto el bioimplante, aplicando un protocolo diagnóstico que contemple otras enfermedades autoinmunes sistémicas.

Los principales síntomas que aparecen suelen ser reacciones locales en las primeras horas, ya sea dolor o hinchazón en la zona del bioimplante. No obstante, con el tiempo se pueden generar auto anticuerpos contra los mismos bioimplantes, dando lugar desde reacciones en la piel hasta síntomas generales como fatiga, dolores musculares o fiebre.

Actualmente se dispone de diferentes estrategias de tratamiento, que solo deberían ser aplicadas por expertos en enfermedades autoinmunes, dado que al ser muy poco frecuentes, muy pocos médicos tienen experiencia en su manejo.

Así pues, las enfermedades por bioimplantes son una entidad real, con una serie de criterios validados, que a pesar de que se presente en pocos casos, su potencial gravedad obligará a una evaluación global por parte del experto en enfermedades autoinmunes.